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Ucrania y Estados Unidos han llegado a un acuerdo para crear un fondo de inversión común que permitirá a Washington gestionar la mitad de los ... beneficios derivados de la explotación de minerales, tierras raras, petróleo y gas que tiene la antigua república soviética. De esta forma, Kiev confía en mejorar las relaciones con el presidente norteamericano, Donald Trump, que en su primer mes de mandato ha dejado de apoyar a su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, y ha mostrado en cambio cercanía con el jefe del Kremlin, Vladímir Putin. El pacto quedará rubricado en los próximos días con una visita del líder kievita a la Casa Blanca. La cita podría ser este mismo viernes.
El Gobierno de Zelenski busca seguridad a cambio de su patrimonio mineral. Es consciente de que perder a un aliado como Estados Unidos inclinaría la guerra del lado ruso y debilitaría su postura en un hipotético proceso de paz. Pese a que el texto del acuerdo no incluye las garantías de seguridad exigidas por Ucrania, varios funcionarios de este país aseguraron al diario 'Financial Times' que han conseguido rebajar las pretensiones económicas iniciales de Washington.
Trump quería que Ucrania reembolsara a EE UU el apoyo militar y financiero aportado desde el inicio de la invasión rusa ahora hace tres años. Puso como condición para cualquier futura ayuda estadounidense a Kiev que su país recibiera 500.000 millones de dólares (476.000 millones de euros) en recursos naturales. Y planteó la creación de un fondo común que manejara el 50% de los beneficios por su explotación.
La propuesta provocó la indignación tanto de Ucrania como de muchos países de la Unión Europea. La tensión fue en aumento. El presidente de EE UU llamó «dictador» a Zelenski por negarse a someterse a unas elecciones y culpó a Kiev del inicio de la guerra, que redujo a un «conflicto». Se colocó del lado de Putin.
Ahora, con los minerales sobre la mesa, parece que la tensión se rebaja. Hay pacto: Estados Unidos y Ucrania crearán un Fondo de Inversión para la Reconstrucción. La disposición que establecía que Washington tendría el 100% del control ha sido eliminada del documento. Sólo poseerá la participación financiera máxima permitida por su legislación. La propiedad conjunta de los dos países se calculará de acuerdo con las contribuciones reales que realicen. La gestión será compartida, pero EE UU tendrá autoridad para tomar decisiones dentro de sus propias leyes. Una cláusula establece que ninguno de los socios tendrá derecho a vender o transferir su parte sin el consentimiento del otro lado.
El fondo recibirá el 50% de los ingresos procedentes de los recursos naturales, puertos e infraestructuras de Ucrania y esa cantidad será reinvertida en la economía de la exrepública soviética con el «objetivo de promover la seguridad y la prosperidad». En Kiev ya hay voces en contra de este pacto porque lo consideran un «chantaje» de Washington. Zelenski había defendido antes del acuerdo que las pretensiones de Trump eran desmesuradas y que no iba a «hipotecar» a varias generaciones de compatriotas.
El presidente ucraniano ha conseguido rebajar mucho las exigencias económicas del magnate, pero no ha logrado el compromiso de que EE UU colabore en la defensa de su país. Washington sólo intervendrá por ahora para impulsar el futuro desarrollo económico de Ucrania.
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