La Conferencia de Rectores (CRUE), la organización que engloba a las principales universidades públicas y privadas del país, quiere tener terminado en mayo el diseño de unas pruebas de selectividad casi idénticas para todo el país. Sería el modelo de referencia para los exámenes de acceso a la universidad que se realizarían en junio de 2026 en todos los territorios españoles.
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La idea en la que trabajan 550 especialistas de todas las materias incluidas en las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) es que para el año próximo en todas las comunidades se aplique un modelo de examen con una estructura común, con un contenido básico muy similar y que además se corregirá de acuerdo a unos criterios de valoración y puntuación iguales. En otras palabras, que las pruebas de la PAU sean casi idénticas en todo el país, aunque dejando hueco en las preguntas y ejercicios para el porcentaje de contenidos diferencial que cada autonomía fija en sus currículos de Bachillerato.
El encargo no solo es lograr para el curso próximo una PAU armonizada en todo el país sino incluso que cada examen de cada asignatura se rija por un formato, unos contenidos y una corrección específicos y similares. Por eso han creado las «comisiones estatales de materia», con especialistas en cada disciplina que tratan de pactar una propuesta de examen por asignatura «única y consensuada».
El plan de los rectores es que las propuestas de exámenes estén concluidas entre abril y mayo próximos con un doble objetivo. Que los estudiantes conozcan con un año de antelación el diseño y características de las pruebas a las que van a enfrentarse en junio de 2026 y que sus profesores de segundo de Bachillerato puedan realizar una programación con tiempo y acorde a cómo serán los exámenes de selectividad.
CRUE avanza que para lograr un modelo de examen común los especialistas tratan de consensuar un porcentaje y formato similar de las preguntas y ejercicios de contenido competencial y la cantidad y peso sobre la nota que podrán tener las cuestiones optativas. De igual forma, para asemejar todo lo posible los contenidos de la prueba de cada materia, establecerán bloques de saberes básicos comunes.
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La tercera actuación en busca de la homogeneidad máxima de la PAU es pactar criterios semejantes de evaluación y corrección. Concretarán criterios de evaluación específicos y decidirán qué valor se les otorgará en cada examen. También pactarán el peso sobre la nota y los criterios con que penalizarán las faltas de coherencia, corrección gramática y léxica, ortográfica y de presentación de los exámenes.
Las propuestas de consenso que CRUE dará a conocer en mayo son la profundización de la labor ya iniciada por los rectores para homogeneizar todo lo posible las pruebas a celebrar el próximo junio. En septiembre pasado, todas las universidades pactaron los criterios mínimos que aplicarán en la nueva PAU que se estrena este curso. Los exámenes serán en las mismas fechas; las preguntas o ejercicios competenciales contarán entre el 20% y el 25% de la nota; aunque se permitirá elegir preguntas, para lograr un diez las respuestas deberán cubrir al menos entre el 75% y el 80% de temario evaluado y la rebaja de nota por incorrecciones ortográficas o gramaticales penalizará hasta dos puntos en Lengua y Literatura, 1,5 puntos en Lengua Extranjera y un punto en el resto de materias. A estos criterios habría que añadir otro ya obligado por el Ministerio de Educación: las preguntas test solo pueden sumar un máximo de tres puntos.
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