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Mada Martínez
Santander
Jueves, 27 de marzo 2025, 07:19
«Hay ratos en los que estoy con rabia, y ratos en los que lloro mucho y me da mucho qué pensar porque me hace ... replantearme qué voy a hacer con mi hijo». Así se expresaba este miércoles la madre de un alumno del IES Torres Quevedo, de Santander, dolida pero entera a la hora de exponer la situación que ha vivido su hijo: una agresión a manos de varios compañeros en las instalaciones de este centro público de Secundaria, hecho que ha merecido rechazo generalizado.
Carmen, así se identificó esta mujer en 'El Programa de Ana Rosa', descubrió la situación vivida por su hijo, que tiene discapacidad motora a causa de una parálisis cerebral y que se desplaza en silla de ruedas, en unas grabaciones que el adolescente estaba viendo en su propio móvil. Se encontró con un contenido doloroso –el vídeo muestra cómo a su hijo se le empuja o se le dan collejas y más golpes–, pero la mujer ha decidido darlo a conocer para concienciar sobre el asunto y pedir soluciones. «Vaya por delante que esto no lo hago con intención de hacer daño a nadie, ni a profesorado, ni a nadie a nivel personal, pero sí entiendo que hay que dar visibilidad a este tipo de cosas», declaró la mujer en el matinal de Telecinco.
Según relató en televisión, puso en conocimiento de la Policía unos hechos –«fue lo primero que hice»– que implican a menores de edad, como su hijo. Desde la familia se ha denunciado la situación por la vía penal y este paso, cabe recordar, ha paralizado los expedientes disciplinarios abiertos por la Consejería de Educación, que, por otro lado, también mantiene activo un protocolo por acoso escolar en el centro para investigar «el suceso y la situación previa a la agresión».
La madre, no obstante, lamentaba en la televisión toda esa superposición de protocolos, expedientes y procedimientos que, con el paso de los días, no han tenido el efecto deseado, ya que su hijo «sigue conviviendo en el mismo aula» con los estudiantes que han estado implicados en la agresión. A media tarde, la Fiscalía de Menores ha comunicado la apertura de las pesquisas para esclarecer lo sucedido y adoptar, en su caso, las medidas que correspondan.
Madre del alumno agredido
Consejero de Educación
Tras reunirse con el Servicio de Inspección, Sergio Silva daba cuenta a primera hora de la tarde de los pasos que han dado el centro y la Consejería de Educación que él gestiona, entre ellos, la apertura de un procedimiento disciplinario ordinario a los cuatro alumnos implicados en los hechos. «Esta medida ha supuesto la toma de medidas cautelares y la expulsión de cinco días del centro para los menores, el plazo máximo que permite la ley», trasladó, una expulsión que los estudiantes ya cumplieron.
«Voy a hacer todo lo que esté en mi mano para solucionar este asunto lo antes posible», subrayó Silva, que dijo hablar desde «la rabia» y la «tristeza» por la implicación de menores en situaciones de violencia como esta. «Tenemos que valorar todas las cuestiones para hacer efectivo lo que más nos preocupa ahora, que no es otra cosa que atender al alumno afectado, ofrecerle todo nuestro apoyo y protección para conseguir un entorno lo más seguro posible», añadió el consejero, que ya ha contactado con la familia.
Otras reacciones se fueron sucediendo a lo largo del día. La Asociación Tolerancia 0 al Bullying, pendiente de hablar con la familia para ofrecerla apoyo psicológico y jurídico, aseguró que se trata de un caso «muy serio» y que en la actualidad hay más en otros centros cántabros en los que «los niños están conviviendo con sus agresores», aseguró su presidenta, Lourdes Verdeja.
La asociación califica los hechos que están sacudiendo a la sociedad cantábra, «grabados y difundidos por los supuestos agresores», como «muy graves» y como un atentado «contra la integridad física y psicológica del menor», al margen de un importante perjuicio para el desarrollo de la convivencia en el centro. Tolerancia 0 al Bullying revela además que situaciones como esta se repiten con más frecuencia de la deseada y que entre el 10% y el 15% de los estudiantes son víctimas de violencia a manos de sus compañeros, estima el colectivo.
También el PSOE de Cantabria mostró su preocupación ante «las brutales imágenes difundidas», recriminándole a la Consejería que «no hacer nada ante un caso de acoso del que tiene conocimiento» es «una negligencia que genera alarma porque pone en evidencia» que «no se está protegiendo a las víctimas» del acoso. «La víctima no puede volver a compartir aula con los agresores» ni «ofrecerle como solución que cambie de aula o de instituto porque le convierte en víctima por partida doble», denunció Verónica Samperio, secretaria de Educación.
En el IES Torres Quevedo de Santander se han puesto en marcha diversas medidas preventivas recogidas en el protocolo de acoso. En primer lugar, se garantiza el «acompañamiento» del alumno a lo largo de toda la jornada lectiva y, supervisión mediante, también que no haya contacto con los estudiantes que participaron en la agresión.
El «acompañamiento permanente» del alumno queda garantizado por la figura del tutor, la del especialista en Pedagogía Terapéutica, en Audición y Lenguaje, y, fuera del aula, por el técnico sociosanitario. También se le procura a este alumno «apoyo emocional y seguimiento individualizado» para trabajar su bienestar y afianzar sus relaciones interpersonales, entre otras cosas; y se trabaja directamente con la familia para que tengan conocimiento del estado emocional del alumno o de posibles incidentes.
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