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Francisco José Fajardo y Artenara
Viernes, 23 de agosto 2019, 14:06
Mientras en Las Palmas de Gran Canaria cientos de ciudadanos han agradecido con aplausos y pancartas la labor de los hidroaviones en las tareas de extinción de los incendios forestales, en lo más alto de la isla, ls miembros del equipo helitransportado del Cabildo de Gran Canaria han estado batallando sin descanso y en silencio contra las llamas desde hace doce días. Ellos, los comandantes Marlene Nogueira, Ismael Fernández y Paulo Melo, los técnicos Abraham Hernández y Rafael Pardo, junto con los mecánicos Daniel Rodríguez y Francisco Passeira, han trabajado a destajo en los tres incendios junto con el resto del personal de Medio Ambiente, una labor «dura pero necesaria y más en situaciones complicadas como las que hemos vivido estas dos semanas», relataba la piloto portuguesa que cumple ya su quinto año de campaña en Gran Canaria.
Para los pilotos, estos tres incendios han sido «terroríficos», como así señaló Nogueira. «Ha sido muy duro porque por el día trabajábamos entre todos muy bien frenando las llamas y luego, cuando llegaba la noche, se complicaba la situación y los cambios del viento lo echaba todo por tierra. Nos frustraba cuando llegaba la mañana y veíamos que se habían quemado muchas zonas que salvamos el día anterior. Entendemos que para algunas personas pueda parecer raro que se diga que todo mejora y al momento empeore y vuelva el infierno, pero la meteorología no se puede controlar», detalla la experimentada profesional lisboeta. Según el leonés Ismael Fernández, que cumple con esta su segunda campaña en Gran Canaria, el primer incendio «nos puso al límite pero pudimos trabajar bien». El segundo «fue más pequeño y lo controlamos con rapidez», relataba, aunque «ya el tercero fue un desastre. Un desastre para las personas, para el ecosistema, la flora de zonas sensibles quemadas, además de muchas infraestructuras dañadas. Es duro pero al menos no tenemos que lamentar vidas. Ha sido determinante la coordinación», detalló. A ellos les queda «un dolor enorme» al ver Gran Canaria teñoda de negro. «Es así porque le coges cariño a la isla y su gente», contaba Marlene Nogueira. Ella lleva ya cinco años «aquí y la considera mi segunda casa y al verlo todo negro me duele mucho, aunque saber que no hay personas afectadas y que se ha podido controlar también reconforta. Hay zonas calcinadas pero otras tantas que se han conseguido salvar. Aún así, impresiona mucho».
Estos profesionales, desde Artenara, se costaban cada día con la incógnita de lo que se iban a encontrar la mañana siguiente: «Nos costaba coger el sueño porque tienes la precaución de cómo va a amanecer todo. Sientes el olor a quemado por todos lados, escuchas el ruido del fuego y no te puedes abstraer. Piensas qué puedes hacer el día siguiente...Al final se salvaron las zonas altas de la isla y la sur gracias al trabajo de todos», expresaron ambos.
«Cada incendio es muy específico y depende del día, la hora, la temperatura, la humedad, el viento y demás factores. Aquí hemos tenido vientos muy fuertes y cambiantes que han dificultado los trabajos y, por otra parte, está la orografía del terreno. Es difícil combatir el incendio y requiere un esfuerzo muy grande de todos y una coordinación perfecta», contó la comandante Marlene Nogueira sobre las llamas que aún siguen vivas en el norte de Gran Canaria. «Los vientos, la altitud a la que trabajamos... Hay que reconocer que ha sido bastante complicado trabajar en Gran Canaria durante estas dos semanas», añadía su compañero Ismael Fernández. Ninguno de estos dos pilotos habían coincidido antes con tantos medios aéreos en el aire combatiendo un fuego: «Ha sido curioso volar con tantos medios aéreos y la coordinación ha sido buena», contaba la profesional portuguesa. Para ambos, el momento más crítico de un fuego «es el inicio porque esperas cogerlo a tiempo y damos lo mejor para que todo no pase a mayores. En este caso no pudo ser y cuando ves que no puedes con las llamas es muy frustrante porque vas dándote cuenta de que no puedes evitar el desastre».
Esta experimentada comandante portuguesa cumple su quinta temporada de verano en Gran Canaria, la que ya considera su «segunda casa». Ha trabajado desde el primer día en la extinción del incendio, «el más grande que he visto en la isla. También estuve en el último en La Palma pero en este caso, el fuego ha sido devastador. Trabajamos durante las doce horas que hay de sol con un máximo de ocho y estaremos hasta el 15 de octubre», detalló.
Este leonés es uno de los pilotos más experimentados del sector ya que lleva desde el año 82 volando en helicópteros. «He trabajado en muchos sitios como Castilla León, Cataluña, Portugal, Irlanda... y aquí es mi segundo año. Aquí tienen una orografía especial y prefiero incluso el calor antes que los alisios porque en viento es lo que nos ha dificultado todo. Han sido días muy duros de trabajo muy coordinado y hay que alegrarse de que no hayan víctimas».
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