Arcadio Suárez
Tribuna libre

Sanidad en Canarias: desafíos y soluciones para un futuro más saludable

Hugo Dosil,

Socio de EY en Business Consulting y responsable del sector Life Science en España

Jueves, 20 de marzo 2025, 23:21

La Organización Mundial de la Salud (OMS) proyecta que para 2030 se necesitarán 18 millones de profesionales sanitarios, entre médicos y enfermeros. Además, estima que ... entre el 20% y el 40 % de los recursos se desaprovechan por pruebas duplicadas, tratamientos innecesarios, errores o procesos administrativos redundantes, que representa un desafío crítico para la sanidad pública.

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Al mismo tiempo, la demanda de atención médica sigue en aumento, ya que vivimos más años y requerimos cuidados durante más tiempo, gracias al incremento de la esperanza de vida con calidad y a la cronificación de enfermedades prevalentes. Este éxito indiscutible de sistemas sanitarios como el nuestro, impulsado por la salud pública y los avances farmacológicos, se convierte en un reto urgente que debemos abordar sin demora.

En Canarias, con 2,2 millones de habitantes y un 18 % de personas mayores de 65 años, la presión sanitaria también crece, impulsada por patologías como diabetes, enfermedades cardiovasculares, sobrepeso y obesidad, que tienen con un impacto significativo en la salud individual y colectiva. Sin embargo, la oferta de atención no logra seguir el ritmo: solo hay 3,3 especialistas por cada 1.000 habitantes, en comparación con los 6,2 de la media española, según el Ministerio de Sanidad. Esto se traduce en largas listas de espera: en 2024, las consultas especializadas tardan 158 días (5,3 meses), cuando en 2015 eran 58 días (1,9 meses). Este aumento, de menos de 2 a más de 5 meses, refleja una saturación que afecta a España y Europa, pero que en Canarias se agrava por la insularidad, dificultando el acceso. En islas como La Gomera o El Hierro, el desplazamiento a Tenerife o Gran Canaria retrasa hasta un 30 % de las citas, según la Consejería de Sanidad. En el ámbito quirúrgico, 32.948 personas esperaban en 2024, con una demora media de 122 días (4 meses).

Detrás estas cifras hay personas, pacientes con dolencias para quienes estas esperas pueden tener consecuencias trágicas. Aunque el Sistema Nacional de Salud promueve la equidad en el acceso a diagnóstico y tratamiento, la realidad insular lo desmiente: mientras que en la península una lista de espera puede sortearse acudiendo a urgencias ante una agudización, en Canarias las barreras geográficas complican esta opción, haciendo que las demoras sean aún más graves.

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Para enfrentar este desafío, la vía más inmediata y viable pasa por ganar eficiencia mediante tecnología y coordinación. La telemedicina, con 15.000 consultas anuales en Canarias, ya muestra su potencial al atender pacientes sin necesidad de desplazamientos, aliviando la presión insular. Además, la atención primaria debe asumir un papel más protagonista: los médicos de familia, respaldados por herramientas de inteligencia artificial, podrían diagnosticar y tratar un rango más amplio de casos —como hipertensión o diabetes leve—, realizar seguimientos ágiles y prevenir complicaciones. Es crucial apoyar a estos profesionales optimizando su tiempo y liberándolos de tareas administrativas, que hoy consumen una gran parte de su jornada luchando contra sistemas informáticos, algo injustificable en la era actual. Humanizar la atención médica implica precisamente automatizar estas labores, permitiendo que dediquen más tiempo a los pacientes. Estas medidas reducirían la carga en especialidades y acercarían la atención a la población.

Asimismo, se está apostando por medicamentos biológicos y biosimilares, derivados de células vivas; aunque su coste inicial es elevado, su eficacia contra cáncer y enfermedades raras podría mejorar resultados y disminuir la presión a largo plazo.

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Un avance revolucionario es la medicina personalizada de precisión. Mediante análisis genéticos, se pueden identificar riesgos de enfermedades autoinmunes e inflamatorias, ciertos tipos de cáncer o la diabetes, entre otras, permitiendo prevenirlas o tratarlas de manera individualizada y aliviando la carga del sistema sanitario. El Plan Integral de Medicina Personalizada (PIMP-Can), lanzado en 2024, avanza en esta dirección, pero necesita ampliar la secuenciación de ADN y su integración en los hospitales.

En Canarias, a la saturación global y la escasez de recursos se suma la insularidad, que compromete la equidad en el acceso. Tecnología, coordinación entre atención primaria y especializada, tratamientos avanzados y medicina personalizada son las claves para construir un sistema más justo, eficiente y sostenible, capaz de enfrentar los retos del futuro desde el presente.

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