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La UD encadenó, ante el Málaga, su tercer empate consecutivo, resultado que no le saca de pobre y tampoco le resuelve, de una vez, los cálculos para la permanencia, aunque pudo ser peor de no haber mediado un cabezazo de Araujo en el minuto 85 y cuando el marcador registraba un inquietante 0-1.
Las Palmas no merecía el castigo de una derrota, aunque mantuvo durante largo tramo del encuentro un tono discreto, falto de ideas y muy plano en ataque, lo que permitió al adversario acomodarse y prosperar, lo que puso en riesgo el signo final de un encuentro que, con todo, no pasará a la videoteca.
Mel apostó por Pejiño como sustituto de Jesé en el once, solución tan previible como estéril, lo que se tradujo en una primera mitad llena de interrupciones y poderío defensivo. Solo dos remates de Araujo, uno con despeje del meta Soriano y otro arriba, le pusieron emoción al asunto. Tras el descanso, la llegadaas a las áreas fueron más frecuentes, para lucimiento de los porteros, aunque los goles cayeron por errores atrás.
En el 0-1 del Málaga, Benito no achicó como debía y permitió una contra culminada por Scepovic desde la frontal y con un chutazo cruzado y ajustado al palo derecho de Valles. Con la alarma roja, la UD se lanzó a por su gol y lo encontró en un lanzamiento de esquina en el que Araujo, libre de marcaje, remachó a placer desde la frontal del área pequeña. Al propio Araujo le anularon,ya en la prolongación, el que hubiese sido el 2-1, aunque su posición era de fuera de juego y el tanto no subió al electrónico.
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