La luz siempre ha sido motivo de creación literaria para las escritoras y escritores de todos los tiempos, sobre todo para los poetas de ayer ... y de hoy, que han abordado el fenómeno de la luz desde sus más distintas acepciones tanto de una forma metafórica para referirse a todo lo que resplandece e ilumina algo en nuestras vidas, como en relación a su significado físico, como onda electromagnética en movimiento que permite al ojo humano ver objetos. Por citar solo algunos ejemplos de la importancia del concepto 'luz' y sus múltiples usos por parte de nuestras escritoras y escritores, mencionar la obra 'Esta Luz', que recoge la obra poética escrita entre 1947 y 2004 por Antonio Gamoneda, autor citado por Leonilo Molina en su 'Motivo de luz', o mucho más cercano en el tiempo y en el espacio, la antología poética 'Hacia la luz' del poeta Antonio Arroyo Silva, de 2023.
Leonilo Molina se suma con 'Motivo de luz' a esa lista de poetas que han buscado en la luz un motivo para profundizar y discurrir, a través de los diferentes juegos literarios que la lírica nos regala, a un alumbrar el sendero de la creación poética. Es más, a través de los cuarenta y un poemas que conforman este trabajo en verso, el autor mismo se convierte en objeto de luz al alumbrar su primer poemario en solitario. No en vano, se trata de una obra cocinada a fuego lento que incluye textos creados entre los años 2007 y 2023.
Tal vez porque el poemario, editado por Hamalgama·Cyberpress dentro de su colección de poesía 'Farallón', responde a un esperado alumbramiento después de tanto años y cual hijo primogénito deseado, es idolatrado y amado, o tal vez, porque el poeta decidió que quizá era el momento de que estos versos vieran por sí mismos la luz o, lo que es todavía más importante, dejaran de estar archivados en una carpeta del ordenador para ser por fin vistos/leídos por los ojos de un público lector capaz de dejarse encandilar por el fulgor que los envuelve y embellece. Porque para Leonilo Molina, escribir es una forma de deshacerse de sus demonios, una forma de darles luz a través de las palabras, que ahora en 'Motivo de Luz' se acercan al público con el afán de alumbrar su propia intimidad.
Escritos en verso libre, el autor nos ofrece composiciones poéticas de extensiones y métricas diversas, en las que utiliza diferentes recursos estilísticos y literarios que logran conformar un conjunto de textos repletos de ritmo y musicalidad. En 'Motivo de luz', la luz se presenta como hilo conductor que aúna esta obra: la luz como motivo, la luz en sus múltiples acepciones. Así, la física que viaja a 300.000 kilómetros por segundo o lo que es lo mismo, la radiación electromagnética que es vista por el ojo humano, aparece en el poemario como un elemento que «con determinación aflora / para transitar de nuevo / por la bóveda celeste / y se vuelve a confundir / con el negro de la noche», para recalar en los versos del poeta, brindando a veces energía, creación y nacimiento, y otras veces, sombras, sensación de pérdida y pesadumbre. Y es que, como bien nos dice el poeta en estos versos: «Quiso la luz hacerse / reminiscencia de todo tiempo / interesado brillo de otras / enérgicas vicisitudes... / (...) / Se apropió de todas las miradas / ganándoles inequívoca devoción».
A veces, la luz se manifiesta como un fogonazo que ilumina la oscuridad y nos invita al resplandor. En varios de los poemas, nuestro autor hace referencia a esa capacidad explosiva de la luz como un fogonazo que elimina toda oscuridad: «Alumbra, de qué color, / la luz amaneciendo el día / ese naciente fogonazo que impulsa / a la serena incorporación / en el cotidiano trasiego / de simuladas sonrisas, / (...)». En otros, el fogonazo es el elemento que instrumentaliza el descubrimiento del rostro amado: «Hay un fogonazo de tibia luz / iluminando tu rostro, concede / singular brillo a tu mirada, / en ese embeleso quedo / sujeto a esta atracción / de luz que transita / lentamente por tu cara / (...)»; o actúa como elemento que ilumina el amor fascinado: «Ella es luz / intenso fogonazo / tibia luz acomodada / al espacio que la acoge / lo ilumina»; o sirve para definir de forma metafórica al objeto de veneración: «Era un ser de luz, como tal / se dispersaba en el espacio / y allí lo iluminaba todo / (...)». Pero como todos sabemos, cada cara es cara porque tiene una cruz, todo yig tiene su yang, y por propia definición, ante la ausencia de luz surge la oscuridad y aún peor, la invisibilidad, a veces cruel y dolorosa: «Amanece y la luz / se muda incapaz / de lograr en ti reflejo, / atravesando tu presencia, / traslúcida ahora / si ahí estuvieses / (...)».
En otros versos, el poeta juega a emular al creador primigenio: «¡Hágase la luz! / -pensó- / y un súbito fogonazo / todo dejó iluminado, / (...)». Y en otros, la luz se concibe como esperanza que invita a revivir y a seguir caminando, luz como renacimiento, como creación nueva: «Trasciende a la luz / reciente del alba / el remontar con ímpetu / todo el desconocido acontecer / del nuevo día / (...)». Pero tras la vida y el nacimiento, existe también un fin, la muerte, las sombras: «(...) con ella llegaron las sombras, / los contrastes en la superficie / de todas las estructuras / que bajo su influjo quedaron / (...)». También el poeta aborda el significado de la luz entendida como proceso de reflexión y de pensamiento que nos ayuda a «arrojar luz» a fin de hacer entender un concepto a alguien al igual que la ausencia de luz obstaculiza cualquier capacidad de comprensión: «La luz lo complica todo cuando escasea, / las sombras menguantes difuminan / el contorno de los objetos / y nada se distingue con certeza, / (...) / todo se transforma en acaso / sin saber a qué nos referimos / al expresar lo observado, / queda un poso de duda / (...)»; o en estos versos en los que el poeta se muestra apesadumbrado con la vida y la sociedad, para concluir: «entre tanto desconcierto, / -pensó- / ¡ya se agotó la luz!».
Percibimos pues en todo el poemario el uso metafórico de la luz que ilumina el camino y alumbra el sendero. La luz como arma para enfrentar al negro devenir: «Te das en luz / cuando decides / romper la oscura / insensatez de los límites, / (...) / allí, donde no hubo / más que un negro devenir, / donde, esa penumbra misma, / ocultó futuros». Pero también como un destino engañoso que nos enfrenta a un vacío existencial que nos interroga y cuestiona: «Me dirijo hacia la luz, / a la que se perpetúa en las horas / donde la magia se desvanece / (...) / allí, palpo la ausencia material / donde la nada inaugura sus dominios». O utiliza la luz en su acepción como vía para la reivindicación y la denuncia, como en este poema: «Danza la luz entre los adoquines / donde del rojo impone su reflejo / desgarrado grito de dolor / vibra aún sobre la calle, / anunciador de la ignominia / conserva los ecos distantes / de la inevitable lucha / de la mujer por su condición, / se deja escuchar, fisura / el fementido sosiego que otorga / demorar la denuncia».
En definitiva, en 'Motivo de luz', Leonilo Molina, nos presenta un conjunto de textos en los que el símbolo de la luz está ligado al descubrimiento de lo profundo de la realidad que le rodea y, al mismo tiempo, es utilizado como elemento que da vida, tanto física como metafóricamente. Desde el nacimiento de la vida humana hasta el nacimiento a la creación literaria, la luz es entendida como el elemento misterioso pero imprescindible que, a veces, nos muestra el camino y otras, nos conduce a la oscuridad y nos envuelve en tétricas sombras. Les invito a recorrer las estelas de luz que desprende la poesía de Leonilo Molina y dejarse iluminar por cualquier de los motivos que alumbran su quehacer poético.
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