La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) está trabajando en el desarrollo de una aplicación informática que servirá para determinar la capacidad de carga efectiva de la playa de Las Canteras y que permitirá, cuando se empiece a medir la afluencia de personas, limitar el aforo del litoral.
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El aplicativo, que fue presentado por el geógrafo Eloy del Rosario Rodríguez y el profesor del Instituto Universitario de Sistemas Inteligentes y Aplicaciones Numéricas en Ingeniería Juan Hernández Cabrera, determina el espacio disponible de arena para su uso social en función de diversos parámetros como el distanciamiento que se quiere garantizar entre usuarios -hay que recordar que menos de cuatro metros cuadrados por bañista se considera hacinamiento-, pero también de otros factores como la presencia de aguavivas, el número de socorristas en el momento o el tamaño de las mareas.
Para ello, divide la playa en cinco partes (Jardines del Atlántico, Churruca, Olof Palme, Tomás Miller y Saulo Torón) y fija, para cada una de ellas, la capacidad de carga efectiva, esto eso, la que puede gestionar el Ayuntamiento.
La presentación de esta herramienta, que se vislumbra como clave para el futuro de la gestión del espacio natural de una manera equilibrada con la importancia económica y social de la playa, se hizo ayer en el marco de las primeras jornadas de difusión del proyecto 'Investiga en Las Canteras'. Se trata de una iniciativa que impulsan el Ayuntamiento y la ULPGC con el objetivo de diseñar un sistema de monitorización de recogida de datos empíricos para mejorar la gestión del litoral de las playas de Las Canteras y El Confital mediante el análisis de datos relativos a la contaminación acústica y lumínica, la calidad del agua, la biota, la presión humana o la percepción de la ciudadanía en las diferentes redes sociales.
En estos momentos, una decena de equipos de investigación de la ULPGC trabaja en la recogida y el análisis de la información que proporciona el medio.
Así, la investigadora del Instituto de Oceanografía y Cambio Global, María Fernanda Montero, está analizando con su equipo más de seiscientas muestras de agua en distintos puntos, lo que le permite avanzar la detección en niveles altos de nitritos y nitratos por la Casa Roja; y la profesora del Instituto Universitario de Estudios Ambientales y Recursos Naturales, María Esther Torres, comienza a seguir el rastro de benzotriazoles -estabilizadores de los filtros solares. También se analizan los niveles de ruido (Jaime Sadhwani) o los modelos de dispersión de los contaminantes (Gabriel Winter), entre otros aspectos.
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«Puede ser muy útil para quienes tienen responsabilidad» sobre la playa, resumió la catedrática Emma Pérez-Chacón.
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