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CANARIAS7
Las Palmas de Gran Canaria
Miércoles, 26 de marzo 2025, 18:16
«Estoy muy emocionada. Fue un hombre tan bueno y, aparte de eso, sufrió tanto. Es muy justo lo que están haciendo». Son palabras de este miércoles de María del Carmen Junco, hija de Antonio Junco Toral, funcionario del Cabildo de Gran Canaria que vivió un infierno en tres cárceles canarias y narró torturas y maltratos en unas cuartillas.
El Cabildo escribió esta jornada una página de dignidad y reparación con el acto de homenaje y el descubrimiento de una placa en memoria de las 35 personas que formaron parte de la plantilla de la Institución Insular y que sufrieron el yugo de la dictadura militar. La lectura en voz alta de cada uno de sus nombres a cargo del presidente, Antonio Morales, resuena todavía en la entrada principal de la Casa Palacio.
«Esta página dramática de nuestra historia ha podido ser conocida gracias al estudio iniciado tras el acuerdo plenario del 28 de mayo de 2021, cuando se encargó la creación de una comisión para recabar la información sobre las posibles represalias contra empleados del Cabildo por parte de los sublevados», explicó Morales.
«La colocación de esta placa, en la entrada principal de esta casa, nos permitirá recordar permanentemente aquellos oscuros años de persecución y represión por las ideas políticas, religiosas o culturales, pero no es suficiente», agregó el presidente.
«En nuestra voluntad está crear un apartado especial en el Archivo documental del Cabildo donde pueda reunirse la documentación propia y las donaciones de los familiares de trabajadores del Cabildo afectados por la represión franquista, lo que nos permitirá, además, preparar una exposición en la que podamos poner cara, documentos y vivencias de aquellos hombres y mujeres que trabajaban para nuestra institución y fueron amenazados, expedientados, despedidos o asesinados por sus ideas», anunció.
«Esta Corporación, por fin, cumple con el acuerdo aprobado en el mandato anterior de reconocer y recordar el sacrificio injusto de unos compañeros que fueron represaliados y en muchos casos expulsados de su puesto de trabajo en el Cabildo por sus legítimas opiniones políticas, por su defensa de las libertades y de la democracia«, enfatizó.
«Desgraciadamente aquellos fantasmas y aquellos poderes no han desaparecido como deseábamos. Y este acto debe ser al mismo tiempo una convocatoria para que todas y todos los demócratas estemos alerta y unidos en la defensa de los valores de la libertad, la igualdad y el pluralismo», avisó.
«Para quienes quieran negarlo o lo desconozcan, hace 89 años, se desató una de las etapas más dolorosas de nuestra historia. En febrero de 1936, tras las elecciones democráticas ganadas por el Frente Popular, se inicia la preparación de la sublevación contra el gobierno constituido», rememoró.
«El papel de Gran Canaria», comentó, «fue singular, ya que aquí estuvo el general Franco, uno de los artífices de la sublevación militar contra el Gobierno, quien aprovechó el fallecimiento en extrañas circunstancias del general Balmes (militar leal a la República) para desplazarse al continente africano e iniciar el golpe de estado. Las Palmas de Gran Canaria, nuestra isla, fue la hora cero de la sublevación. Y eso supuso que desde el primer momento sufrió las persecuciones, la represión y las represalias contra quienes no aceptaban un levantamiento militar contra las instituciones democráticas»., agregó
«Y cincuenta años después de la muerte del dictador», prosiguió, «seguimos cerrando las heridas de las injusticias que se produjeron, se silenciaron y -ahora- se pretende negar o tergiversar. Las investigaciones del Cabildo han podido localizar a muchas de las personas que fueron sacadas de sus casas durante la madrugada para terminar en el fondo de los pozos de Arucas o en la Sima de Jinámar. También se perseguiría de forma sistemática y despiadada al colectivo docente, siendo 'depurados' ilustres figuras de nuestra cultura y las ciencias para sustituir un modelo de enseñanza avanzada por la vuelta al dogma y al adoctrinamiento».
«El Cabildo, creado tan sólo 23 años antes, sería una de las instituciones que más sufrieron los procesos de depuración y represión, con varias víctimas mortales cuyos cuerpos fueron arrojados a la Marfea o a Jinámar, huidos al exilio o víctimas de procesos de depuración o de terror», manifestó también.
Los primeros estudios sobre la represión política de la dictadura en Canarias fueron realizados por un reducido grupo de investigadores, en el que figuraba Sergio Millares y Alexis Orihuela, junto a otros tres historiadores que han fallecido recientemente: Miguel Suárez Bosa, Alberto Anaya y José Alcaraz, a quienes se debe la información sobre esta parte de la historia insular tantos años ocultada.
También es preciso recordar la figura del también fallecido recientemente, el ex presidente insular, José Miguel Pérez, por su esfuerzo por la recuperación de la figura de nuestro ilustre científico y político, Juan Negrín López, dotando a Gran Canaria de uno de los centros de investigación sobre la última etapa de la II República, gracias a la creación del archivo de Juan Negrín.
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