No les cabe ni una protección más a la presa y al barranco de las Peñitas porque están dentro del Parque Rural de Betancuria, el espacio natural protegido más grande de Fuerteventura con 16.210 hectáreas. Es espacio natural de Canarias desde 1987 y reclasificado como parque rural desde 1994, es Zona de Especial Protección para las Aves (Zepa) desde 2009 y Zona de Especial Conservación (ZEC) desde el mismo año, además de área de sensibilidad ecológica. Nada de todo esto impide la visita diaria sin regulación, sin control de acceso, sin vigilancia efectiva de los senderos habilitados y los que se inventan.
La presión sobre el territorio de Fuerteventura tiene en las Peñitas uno de sus ejemplos más impactantes porque no cesa la atracción del arco de piedra para los cazadores de selfies y los visitantes en general. Tanta gente escala al jurado de las Peñitas, la mayoría de las veces por donde les da la gana, que hasta lo han rebautizado: el elefante.
Personas de todas las edades recorren a diario el sendero de las Peñitas.
Javier Melián / Acfi Press
La curiosidad por las Peñitas se ha extendido desde el arco de piedra al resto del barranco, incluyendo la presa construida entre 1939 y 1943, aterrada desde hace dos decenios. La mayoría de los senderistas baja desde la Vega de Río Palmas hasta Buen Paso: muchos por el sendero, sin intentar salirse, que discurre a tramos paralelo a la antigua tubería de agua; pero otros se echan fuera para acercarse al verde del agua de los charcos o a las formas de los riscos.
Pocos optan por el camino contrario, es decir ascender desde el palmeral centenario de Buen Paso hacia Vega de Río Palmas. Y lo hacen igualmente por donde les llevan sus pasos, a pesar de lo resbaladizo de algunos tramos del fondo del barranco.
Una parada obligada del trayecto es la ermita de la Peña, que a veces es un entrar y salir de gente de sus estrechas paredes. La foto de la pequeña edificación blanca entre riscos también es una imagen codiciada.
Capítulo aparte merecen los aficionados a la escalada, prohibida según el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG)del Parque Rural de Betancuria que data de 2009, que cataloga la presa de las Peñitas y su entorno como zonas de uso restringido. Son los visitantes menos numerosos, pero dejan la mayor huella en forma de enganches, argollas y otros anclajes sobre los riscos, en realidad rocas plutónicas, la mayoría sienitas, que afloraron hace entre 18 y 21 millones de años.
Más lejos de las Peñitas, en las Cuevas de Ajuy, tampoco hay coto a los visitantes que, a horas de máxima afluencia, hasta hacen cola en las escaleras de piedra para acceder. Incluidas en el mismo parque rural, a todas sus figuras de protección añaden la de monumento natural.
Comentar es una ventaja exclusiva para registrados
¿Ya eres registrado?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.